La gente le compra a tu agencia por lo que sabés: qué conviene, qué no, y quién responde cuando algo se cae. Fui agente de viajes cuatro años y hoy desarrollo software. Hago que lo repetitivo se haga solo, para que el tiempo de tu equipo vaya donde de verdad rinde.
Presencial en Montevideo o por videollamada. No se cobra.
Trabajo arriba de lo que ya usás. Casi nunca hay que cambiar de sistema.
No trabajo con un catálogo de soluciones esperando a ver cuál encaja. Trabajo sobre los puntos de dolor de tu agencia, que no son los mismos que los de la agencia de al lado. Este es el recorrido donde suelen estar.
El sitio publica precios de hace seis meses y paquetes que ya no se venden. Links que no llevan a ningún lado. El que consulta un sábado recibe respuesta el lunes, y para entonces ya le escribió a otras tres agencias.
Que el catálogo se revise solo. Y que el que entra no se vaya sin dejar el dato: un asistente que recibe, pregunta lo justo y agenda. Precios no da: eso lo hace una persona.Nadie elige una agencia por el precio que ve en una pantalla: elige por el asesor que le dice qué conviene, qué no, y le resuelve el problema cuando algo se cae. Ese es el activo. Y hoy se gasta en tareas que no necesitan un asesor.
La IA no vino a reemplazar a nadie. Vino a sacarle de encima al asesor todo lo que no requiere un asesor, para que llegue entero a la conversación que sí importa: la persona en el centro, que es lo que tu pasajero vino a buscar.Un audio, tres mensajes sueltos y un mail reenviado. Antes de cotizar hay que reconstruir qué quiere el pasajero. Y después se recotiza por un dato que no se preguntó: la segunda y la tercera vuelta no las paga nadie.
Sale la propuesta y termina el rastro. No se sabe si la abrió, si sigue interesado o si ya compró en otro lado. Y muchas ventas no se pierden por precio: se pierden porque nadie volvió a escribir una segunda o una tercera vez.
El ERP, el GDS y el portal del proveedor no se hablan, y el middleware es una persona copiando. Lo peor: esos datos ya estaban escritos — están en el pasaporte que el pasajero mandó por WhatsApp hace dos días.
Que el documento se lea solo y salga cargado hacia donde lo necesites: el back-office, o las entradas del GDS.Señas, saldos, vencimientos y quién pagó qué viven en un Excel armado a mano. Funciona — hasta el día que esa persona está de licencia.
No reemplazar la planilla: ordenarla, y que deje de ser el único lugar donde existe la información.Cuántas cotizaciones se hicieron, cuántas cerraron, cuánto facturó cada vendedor. La información está, pero está repartida y no hay por dónde sacarla.
No hace falta cambiar el sistema: se sacan las métricas de lo que ya hay. No vengo a dar vuelta la agencia — se toca lo que duele y se deja lo que funciona.Cruzar cobros, comisiones y liquidaciones a mano, una fila por vez, todos los meses. Y la diferencia aparece cuando alguien la busca, no cuando ocurre.
Controles automáticos que marcan lo que no cierra el día que no cierra.Como los sistemas no se hablan, los datos mueren donde se generan: en la cabeza del vendedor y adentro del back-office. Nunca vuelven arriba. Se decide por intuición, y se compra tecnología a ciegas: sin precio público, sin saber qué es desarrollo del proveedor y qué es ensamblado.
Seis niveles. No hace falta recorrerlos todos, y casi nadie los recorre.
Medir cómo trabaja hoy la agencia y decir qué conviene hacer, en ese orden.
Por acá se entraSacar pasos manuales sin instalar software nuevo, sobre las herramientas que ya usan.
Mejor relación esfuerzo / resultadoPasar de texto suelto, mails y archivos a datos ordenados que se pueden usar.
Lo que el pasajero ve antes de escribir: que funcione, que reciba y que no rebote.
Que dejen de copiar los mismos datos tres veces.
Construir la pieza que falta, con alcance y entregas por etapa.
Se construye para tu agencia: tu marca, tus proveedores, tus usuarios.
Esa media hora no se cobra y no compromete a nada.
Presencial si estás en Montevideo, o por videollamada. Me contás cómo trabajan hoy: dónde entra el pedido, cómo se cotiza, qué parte duele.
Cinco días adentro de la agencia, con los días y las entregas escritos de antemano. No se cobra. Está acá abajo, día por día.
Con alcance, tiempos y precio por escrito antes de empezar. Nunca después.
No es «charlemos». Es una semana con agenda: cada día tiene una entrega y todas quedan por escrito. El riesgo lo pongo yo — si el viernes no encontré nada que valga la pena, te queda el mapa igual y no me debés nada.
Media hora con cada uno: vendedores, back-office, quien factura, y vos. Por separado, y lo que se dice adentro queda adentro.
De la consulta a la emisión, sistema por sistema. Queda el mapa del flujo real en una hoja: no el proceso que figura — el que ocurre.
Cuántas horas por semana se van en cada paso, y en qué. Cada hora contada va con la frase textual de quién la pierde.
Ordenadas por lo que cambian y por lo que cuestan. Con lo que se puede resolver arriba de lo que ya usás marcado aparte.
Una hora con vos y con quien vos quieras. El informe queda en tu agencia, decidas seguir conmigo o no.
Cuatro años vendiendo viajes antes de escribir una sola línea de código para agencias.
No vengo de una consultora que aprende el rubro leyendo un brief. Tampoco soy el proveedor de software que nunca atendió a un pasajero un sábado a la noche.
Soy Juan Alcaire. Pasé cuatro años del otro lado del mostrador: vendiendo, cotizando, rehaciendo la misma cotización por tercera vez porque faltaba un dato que nadie había preguntado. Después aprendí a programar lo que me hubiera gustado tener.
Trabajo con nombre propio: quien te escucha el problema es quien lo resuelve. No hay ejecutivo de cuentas en el medio traduciendo.
Depende del alcance, y lo escribo antes de empezar, nunca después. La media hora de la que hablamos acá arriba no se cobra.
Sí, y el informe queda en tu agencia sigas o no conmigo. Lo hago porque es la forma más rápida de que veas cómo trabajo sin arriesgar un peso, y porque yo también necesito ver por dentro una agencia antes de proponerte nada. Lo que no puedo es correrla con varias agencias a la vez.
No. Casi todo lo que hago va arriba de lo que ya usás. Cambiar de sistema es la salida más cara y casi nunca es la primera.
Hoy no. Lo que construyo queda en tu agencia y es tuyo. Si más adelante hace falta algo con soporte continuo, se conversa aparte.
Firmamos confidencialidad antes de que yo vea nada. Los datos son de la agencia y quedan en la agencia.
Poco, y repartido. Media hora con cada persona que hace el trabajo. El resto lo hago yo.
No necesariamente. Primero se mira dónde se pierde el tiempo, y a veces la respuesta es sacar un paso, no agregar tecnología. Cuando la respuesta sí es IA, no reemplaza a nadie: le saca de encima a la persona lo que no necesita una persona.
Sí. La reunión la prefiero presencial, pero se hace por videollamada sin problema.
Cómo cotizás hoy y cuánto te lleva. Si de ahí sale algo, seguimos. Si no, te queda una respuesta y a mí un dato.
Contesto yo, en el día.